martes, 13 de octubre de 2009

18. "Ágora" y la Biblioteca de Alejandría

El estreno de la película, Ágora, de Alejandro Amenábar, ha aventado las olvidadas cenizas de la legendaria Biblioteca de Alejandría. El esquema argumental de la cinta es básicamente histórico aunque, como veremos más adelante, el director se permita algunas licencias. Ágora se centra en torno a la figura de Hipatia, personaje que vivió realmente a caballo entre los siglos IV y V de nuestra era, matemática, astrónoma y filósofa, e hija de Teón, director de la Biblioteca en aquel tiempo. En vida de Hipatia, la Biblioteca hacía ya cerca de 600 años que existía, desde que el primero de los Tolomeos la fundara y Demetrio de Falero, antiguo general de Alejandro Magno, impulsara la importación de libros. Les siguió Zenodoto de Éfeso, primer director de la Biblioteca, que fue primero también en elaborar una edición crítica de Homero. A partir de ese momento, la nómina de eruditos que trabajaron para el Museo (como también se le llamaba a la Biblioteca por considerarse templo de las Musas) no hizo más que aumentar: matemáticos como Euclides; astrónomos como Aristarco de Samos, tan presente en la película de Amenábar, que se anticipó en más de 18 siglos a las teorías de Copérnico sobre la rotación de la Tierra y su movimiento alrededor del Sol; médicos como Herófilo y Galeno, este último referencia indiscutible hasta el siglo XVII; literatos como Calímaco, Apolonio de Rodas, el creador de Las argonáuticas o Aristarco de Samotracia, autor de un Canon alejandrino, que clasifica las mejores obras literarias griegas; físicos como Arquímedes; geógrafos como Estrabón; filósofos como nuestro Séneca; exégetas bíblicos como Filón (no olvidemos que en la Biblioteca de Alejandría se tradujo al griego la Biblia, conocida como la Biblia de los Setenta, aunque parece que fueron 72 los traductores de tan magna empresa) y sabios inclasificables por la vastedad de su saber como Eratóstenes de Cirene o Claudio Tolomeo. Por nombrar sólo a unos pocos.

Con estos antecedentes, Hipatia era, pues, heredera no sólo de un enorme legado científico (se dice que la Biblioteca albergaba en sus anaqueles más de 50.000 libros en tan solo dos años de vida, ¡imaginemos el fondo bibliográfico en tiempos de nuestra heroína!) sino, sobre todo, depositaria de un ferviente amor hacia el conocimiento, acentuado por el cargo de su padre. Así nos la pinta Amenábar en su película, una mujer entusiasta de sus investigaciones, a veces absolutamente ensimisada en ellas, que vive con pasión cada nuevo hallazgo y transmite su ciencia a los alumnos con contagiable agitación espiritual. Parece que las enseñanzas de Hipatia no se produjeron en el Museo, como nos muestra la película. Las diferentes fuentes apuntan a un magisterio callejero, itinerante o bien en su propia casa. Lo que sí es cierto es que entre sus discípulos contó con muchos que después medrarían en política y que alcanzarían cargos relevantes. Es el caso de Orestes, a la postre pretor de Roma en Alejandría o de Sinesio, que alcanzó el obispado de Cirene, tras convertirse al cristianismo. La anécdota presente en la película del pañuelo teñido con la menstruación de Hipatia para alejar a su pretendiente, el todavía alumno Orestes, parece cierta pero no lo es tanto el destinatario del pañuelo. Hipatia estuvo realmente casada con el filósofo Isidoro, aunque se dice que la inclinación homosexual de éste dejó a Hipatia virgen; otra fuentes cuentan que fue Sinesio el pretendiente y no Orestes. De hecho, de Sinesio se conservan algunos documentos que demuestran una relación epistolar con Hipatia. También es dudosa la atribución a Hipatia en la película del descubrimiento de la forma elipsoidal de la órbita terrestre, aunque la nula conservación de sus obras, así como su estudio de los antiguos astrónomos, deja abierta esa posibilidad a los románticos.

Por lo demás, la película es un testimonio fidedigno de la intransigencia que azotó a Alejandría en aquellos tiempos. La llegada al poder de Teodosio en Constantinopla supone, mediante el Edicto de Tesalónica del año 380, la oficialización del catolicismo. Este impulso, junto con la radicalidad de los patriarcados de Teófilo y de su sobrino Cirilo, hicieron olvidar a los cristianos su antigua condición de mártires y ahora son éstos quienes persiguen y aniquilan primero a los paganos y después a los judíos, tras siglos de armónica convivencia en Alejandría. La Biblioteca y, con ella, Hipatia serán también víctimas. Siglos de conocimiento recopilados pacientemente en millares de papiros son destruidos por ser considerados heréticos en nombre de una única verdad. La película está empapada de un profundo escepticismo en los hombres y en los dioses. Son numerosos los planos de la Tierra, solitaria, desde donde se oye el rumor lejano de la humanidad enfrentada por una verdad que ni ella misma conoce, mientras el universo infinito es testigo mudo del desvarío del planeta. También Hipatia hace referencia, en algún momento, a que la Tierra es un planeta errante. Más allá del tecnicismo astronómico, el término es muy connotativo. De profundo lirismo es la última visión de Hipatia y tremendamente efectistas las circunstancias de su muerte prematura, en plena juventud, aunque sabemos que la sabia murió bastante más mayor.

Nadie sabe cómo desapareció la Biblioteca de Alejandría. Algunos afirman que fue incendiada por Julio César, otros aseguran que fue Teodosio, aquellos que el califa Omar. Tanto da. El verdadero drama no reside en el quién si no en el porqué. La turba que lapidó a Hipatia o que quemó el Museo lo hizo conminada por un líder que, ávido de perpetuar su poder, manipuló la mente de las gentes, aprovechando su ignorancia. Por eso el saber nos hace libres. La ciencia amaniata al déspota y democratiza a los hombres. La figura de Hipatia, auténtica mártir de la ciencia, debería ser un ejemplo en un tiempo, el nuestro, donde languidece la curiosidad y el ansias de conocer y donde el adocenamiento marca las directrices que convienen a unos pocos. Ojalá que el único fuego que arda en adelante sea el del Faro de Alejandría y que éste ilumine nuestro regreso a su eterna, nunca destruida Biblioteca.

15 comentarios:

Capitán dijo...

la verdad es que la falta de ansia por saber y la ausencia de curiosidad creo que son los males fundamentales de nuestra sociedad, y lo notaremos cada vez más.

Javier Angosto dijo...

Interesante e ilustrativo artículo. Certeras las reflexiones finales.

Tisbe dijo...

Hipatia es un ejemplo de dedicación al estudio y de búsqueda personal de la sabiduría. Una persona coherente con sus ideas y fiel a sus principios. Antítesis, por tanto, de una buena parte de la realidad que se impone en las aulas.
Me encantó compartir la película contigo, ya lo sabes. Precioso artículo.

Fermín Gámez dijo...

Comparto ese escepticismo en los hombres y en los dioses que rezuma, según tu extraordinario artículo, la película.

Escepticismo que a veces se ve atenuado por la presencia de los libros alrededor, que siempre son la salvación.

Siempre me ha llamado la atención el tema de la Biblioteca de Alejandría y cómo la ignorancia en muchas ocasiones toma forma de fuego intransigente.

Saludos.

Ana Chévere dijo...

Bueno, en realidad la película no transcurre en el Museo, sino en el Serapeo, donde estaba la llamada "biblioteca hija", una biblioteca abastecida principalmente con copias de la biblioteca original. Aunque es cierto que las dependencias se han recreado siguiendo la descripción que se conserva del museo, así que tenemos un mix bastante curioso.
Que Hipatia enseñara en casa o en las calles es la primera vez que lo oigo. Siendo hija del director del museo, sorprende que no utilizara sus dependencias. Que ya era anciana cuando la lincharon sí lo sabía.
El fanatismo asesino de Cirilo y de sus seguidores está comprobado, pero no es cierto que la convivencia en Alejandría fuera idílica hasta entonces. Los disturbios eran constantes desde hacía ya tres siglos.

Píramo dijo...

Gracias, Ana, por sus puntualizaciones. Conocía la existencia de ese Serapeo pero no estaba seguro de si la película transcurría en él o no. También estoy de acuerdo en que los disturbios habían proliferado ya antes de agudizarse. La armonía a la que aludo era, pues, relativa. Respecto al magisterio callejero de Hipatia, son más las fuentes que apuntan a esa tesis que a situarlo en la Biblioteca, aunque a mí también me extraña que siendo su padre el director, no pudiera ejercerlo allí mismo. Quizás algun veto a las mujeres en las instalaciones, no lo sé. Al igual que ha hecho Ana, animo a cualquier persona que desee matizar alguna de mis afirmaciones en el artículo, que lo haga. Mi documentación es correcta pero no erudita.

Ana Chévere dijo...

Mmmm... la verdad es que sobre el Serapeo yo tampoco estoy 100% segura, por aquello de que los personajes solo nombran una biblioteca pero lo que se muestra es una mezcla de instalaciones que recuerda a las del Museo. Sin embargo el lugar de la peli está presidido por una estatua de Serapis, y fue el Serapeo lo que la horda destruyó en el siglo IV (no se sabe si la biblio original, la del Museo, seguía en funcionamiento por entonces o no).
¡Pero bueno, yo tampoco soy erudita, ni mucho menos! Sólo escribí un artículo sobre la biblioteca de Alejandría el año pasado para Historia y Vida y cito de memoria lo poco que recuerdo de los documentos que consulté :-) ¡Espero no haber sonado pedantorra! Es que el tema me encanta. Gracias por pasarte por mi blog, aunque está más muerto que vivo ;)

Gerard Fuster dijo...

Hola Fernando:
Pienso que pueden aportar una modesta luz sobre esta película estos comentarios de un autor documentado:
1.Inverteix el sentit de la història. Els perseguits eren els cristians i els perseguidors els pagans. Des de la primera persecució a càrrec de Nerón en l'any 64 es van practicar deu grans onades repressores, amb intervals de més o menys tolerància. El fet de ser cristià estava criminalitzat per les lleis romanes, i això en nom de la moral i la religió pagana. El període va durar 300 anys.
2. D’Hipatia es conserven poques referències i pràcticament cap dels seus textos. No existeix cap base per a afirmar que s'hagués avançat a Kepler en més de mil anys. No es coneixen les seves aportacions a les matemàtiques i a l'astronomia més enllà de determinats comentaris, per res innovadors. I sí es coneix de la mà del bisbe Sinesio de Cirene, el seu caràcter de filòsofa.
3. Aquest bisbe que en la pel·lícula es presenta com a còmplice de l'assassinat de la filòsofa, segons les fonts històriques, un gran amic seu. Descrivia a Hipatia com a “mare, germana, mestra, benefactora meva”, la qual cosa quadra malament amb el fanatisme del “bloc” cristià. Entre els seus alumnes es trobaven tant pagans com cristians Però a més, el malvat Sinesio va morir dos anys abans que ella, o sigui que l’hauria d’haver traït des de la tomba.
4. Quan Hipatia vivia, feia anys que la biblioteca d'Alexandria havia estat destruïda. Difícilment, doncs, ella va poder ser directora ni la biblioteca enrunada pels cristians. Qui realment se la van carregar van ser, primer Julio César que la va cremar, després Aureliano en el 273 que la va saquejar, i la va acabar de planxar Diocleciano en el 297. 5 . El que sí es va acabar de destruir en l'època d’Hipatia, l'any 391, va ser el temple de Serapeo. El que quedava d'ell, clar, perquè abans havia estat arruïnat pels jueus en temps de Trajano i, com no, pels pagans de la mà de Diocleciano, que va clavar allí una enorme columnata per a celebrar la gesta. Els cristians van acabar la destrucció més tard perquè aquesta columna era el símbol de les persecucions sofertes al llarg de centenars d'anys.
6.Sant Cirilo va ser en realitat, i aquí si hi ha abundància de textos, un conegut savi cristià, qui en l'any 419, en el seu sermó pasqual, va condemnar l'assassinat d’Hipatia i va criticar durament el comportament dels ciutadans d'Alexandria, una ciutat que periòdicament es va veure sotmesa a cruentes revoltes de jueus, pagans i també de grups cristians. Aquest caràcter turbulent d'Alexandria està fistonat de fets. Per exemple, Santa Catalina, una jove intel·lectual, va ser assassinada; i ja en temps d’Hipatia, quan aquesta era una venerable anciana, es va torturar i va assassinar a dos bisbes cristians, Jorge d’Hipatia i Proterio, que van tenir morts semblants a les d’Hipatia.
9.L'escola platònica d'Alexandria no va desaparèixer, com presenta la pel·lícula, sinó que va continuar més de 150 anys després de l'assassinat d’Hipatia , i el paganisme es va mantenir en la ciutat fins que van arribar els àrabs musulmans.
10. El neoplatonisme va arribar al seu desenvolupament més important i fins als nostres dies, de la mà precisament del cristianisme, i concretament d'un dels seus màxims exponents, Sant Agustí, coetani d’Hipatia a una distància d'uns 1200 km.
11 . Tant en la societat hel·lènica com en la romana, el món pagà, no conferia cap paper públic a la dona. A Roma no era titular de drets, sinó que la seva consideració jurídica era la de “capiti diminutio”, és a dir un ésser disminuït que necessitava de la tutela del pare o marit. La floració de dones en aquest terreny corre paral·lela al creixement del cristianisme. És el cas d’Eudocia, creadora de la Universitat de Jerusalem. I molt abans que ella, les màrtirs cristianes que es van emancipar de la voluntat dels seus pares o marits per a donar testimoniatge cristià, com Inés, Àgata o Cecília, i tantes altres. Hipatia era emancipada en el context d'una dinàmica cultural que se situava en un marc de referència impregnat de valors cristians.

Píramo dijo...

Gracias, Gerard, por tus aportaciones. A ver si pudieras apuntar quién es ese "autor documentado" que mencionas; algunas de sus afirmaciones entran en flagrante contradicción con buen número de fuentes, sobre todo en el punto de la supuesta magnanimidad de Teófilo y Cirilo a los cuales, más allá de su indiscutible magisterio teologal, se les atribuye una radicalización en las persecuciones antijudías y antipaganas. Respecto al resto de puntos, respeto la autoridad de tu fuente que seguro sabe más que yo de historia antigua. Quisiera también apuntar que mi artículo, con los errores y anacronismos propios de un profano en la materia, no tenía ningún objetivo tendencioso. A mí, particularmente, me da igual quién contribuyera a la destrucción de la Biblioteca; lo que sí me importa es que fuera el fanatismo (del lado que fuere) el que propiciara la pérdida de todo un legado cultural como el que albergaba el Museo. Y ahí siempre toparán cristianos, paganos, judíos, musulmanes y hasta budistas con mi más firme y contundente rechazo.

Manuel dijo...

Saliéndome un poco de la linea general me gustaría comentar que, Amenabar nos vuelve a sorprender con una muy buena película, alejándose de ese cine misterioso, con mucha tensión y sorprendente. Amenabar aquí explica un buena historia, seguro que permitiéndose algunas licenias, pero mostrando algo muy interesante, y es como se entendía la ciencia en su nacimiento y como está ha desembocado en nuestros dias, hay que pensar que muchas de las grandes teorias del universo parten de ahí. Es muy interesante ver como esas teorias que hoy rigen nuestro universo no prosperaban por fanitismos...por eso, por explicar una buena historia sin recurrir a lo que ha hecho grande a Amenabar, me parece una muy buena película.

No cabe decir que soy hombre de ciencia, gracias por dejarme infiltrarme en este blog literario.

PD: Aunque me haya gustado esta película me llama más el cine de misterio, tensión y sorpresa que hace Amenabar.

Gerard Fuster dijo...

Fernando, el autor del que hablo es Josep Miró i Ardévol, exconseller de la Generalitat. Publica su artículo en la web de Forum Libertas. Hoy en La Vanguardia publica una editorial en la que menciona también algunos errores históricos que narra la película.
Gracias
Gerard

Píramo dijo...

Píramo dijo...
Gracias, Gerard. Para quien desee consultar el blog de Miró i Ardévol respecto al tema que nos ocupa, aquí envío el enlace. Tendrá también la opción de leerlo en castellano.

http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/seccion.php?id_seccion=27

Yo he leído algunos de sus artículos y su ardor de militante católico deja un poso de reserva a quien los lea, por aquello de mirar con prudencia a quien escribe desde la pasión. Miró i Ardévol deslegitima algunos puntos históricos de la película de Amenábar pero lo hace sólo en relación al papel de los cristianos en ella. Quien vea la película con cierta imparcialidad yo creo que sacará la conclusión del daño de los radicalismos. Si se es parcial (la comunidad católica abomina de Amenábar por su homosexualidad y por sus precedentes cinemtaográficos en películas como "Mar adentro", donde se trata el tema de la eutanasia) virará sus opiniones del lado que más le interese. Yo no veo que el radicalismo en la película se restrinja a los cristianos. Las arengas de los paganos y de los judíos en el ágora son también de ingorancia del otro y de intransigencia. No veo por qué cargar las tintas sólo en los cristianos como quiere Miró i Ardévol en sus artículos. Gracias, Gerard, de nuevo, por aportar elementos de contraste a un tema tan controvertido.

Alfredo J. Ramos dijo...

En mi opinión la película de Amenábar, como tal película (obra de ficción), y pese a su espectacularidad, es muy endeble, con un guión carente de garra y tensión y unos personajes-maniquíes desprovistos de carne. Frente a eso, poco importa su mayor o menor fidelidad a la historia (aunque sea interesante discutirlo, por lo que se aprende de la época). En la entrada que le dediqué en mi blog trato de argumentar mi desagrado (pese a las grandes expectativas con que acudí al cine). Interesante entrada y buenas aportaciones. Un saludo.

Frutero dijo...

Sí que aportan luz los comentarios de Miró i Ardévol. Luz sobre su subjetividad para intentar hacer creer que los cristianos no eran tan malos como los refleja Amenábar en su película. Si bien es cierto que los cristianos fueron perseguidos durante la mayor parte del apogeo del imperio romano, no es menos cierto que luego pasaron de perseguidos a perseguidores, tratando a los "paganos" con tanta o mayor virulencia como les habían tratado a ellos. Muchos años lo hicieron en España persiguiendo a los judíos (otro pueblo que también tiene delito por lo que han sufrido y lo que están haciendo ahora). Y luego en las Américas, propagando "pacíficamente" la religión. Cualquier libro de historia de España refleja estos acontecimientos.
También es curioso como todas las fuentes no tienen muy claras las fechas de los sucesos que se narran en Ágora, pero el señor Miró i Ardévol es capaz de aportar una precisión inusitada. Muchos años lleva la humanidad intentando averiguar los hechos y motivos que acarrearon la destrucción de la biblioteca, años perdidos pudiendo acudir a este señor.
En fin, no me extiendo más. Perdonen ustedes este soliloquio, pero cuando veo a alguien justificar o tergiversar la intolerancia cristiana, me enciendo.
Por cierto, mis felicitaciones para Píramo y Tisbe por tan magnífico blog, del que soy fiel seguidor pero nulo contribuyente.

Anónimo dijo...

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