domingo, 12 de septiembre de 2010

57. Lope de Vega en el cine

Lope de Vega ha pasado de las tablas del siglo XVII a la gran pantalla del siglo XXI. Con ello se culmina la vieja aspiración del dramaturgo de convertirse en protagonista de sí mismo, como lo demuestran las múltiples composiciones donde Lope habla de su propia vida, literaturizando no pocas veces su figura y, por lo mismo, haciendo confusa para sus biógrafos la frontera entre la realidad y la ficción. La película, narra los años de juventud de Lope de Vega, incluyendo sus dos primeros amores conocidos, Elena Osorio e Isabel de Urbina, las Filis y Belisa de sus poemas, respectivamente, aunque en el caso de la primera también la hallamos bajo el nombre de Zaida o Celindaja. El director, Andrucha Waddington, ha querido ofrecernos una imagen más benévola del Fénix de los Ingenios, castigada muchas veces por la lógica intransigencia de quienes han visto en su desbordante vida amorosa, una indisculpalbe inmoralidad. Así, durante su relación con Elena Osorio, Lope no conoce la existencia del marido, el cómico Cristóbal Calderón, y cuando aparece en escena Perrenot (sobrino del cardenal Granvela) con el que el padre de Elena quiere casarla, Lope no soporta la humillación. Sin embargo, sabemos que Lope era consciente del adulterio y que, incluso, aceptó de la dama ayudas económicas procedentes de los regalos de Perrenot. Sí es verdad que más adelante compondría sus poemas difamatorios contra toda la familia de Elena, aunque seguramente, éstos circularían por Madrid como pliegos sueltos; la escena de la película en la que Lope lee las diatribas es improbable y exagerada y sólo se justifica si lo que se pretende es demostrar la complicidad y amparo de su público, que lo adoraba. Respecto a Isabel de Urbina, no conocemos que fuera pretendida por el marqués de las Navas, de quien Lope era secretario. Los versos que Lope le escribe para hacerlos pasar por obra del marqués deben ser un recuerdo de los que escribió, con el mismo fin, para el duque de Sessa, al que conoció mucho más tarde.

A Isabel la rapta (con el consentimiento de la dama) después de conocer la sentencia del destierro y no antes. Se casa con ella 5 meses después, en Valencia. Su estancia en Lisboa para alistarse en la Armada Invencible es anterior a la boda y con él no está Isabel, a quien parece que le fue infiel en la capital lusa. Por lo demás, la película recuerda aspectos conocidos de la vida de Lope, como su esfuerzo por reivindicar para sí un puesto en la nobleza; se trata de la escena en la que se cubre el féretro de la madre con el escudo nobiliario de las 19 torres, acto que realizó en realidad imprimiéndolo sobre la portada de su Arcadia (1598) y que fue motivo de aquellos mordaces versos de Góngora: “Por tu vida, Lopillo, que me borres / las diez y nueve torres del escudo , / porque, aunque todas son de viento, dudo / que tengas viento para tantas torres”. Sus ideas revolucionarias sobre la comedia están bien representadas, aunque se exageran las puestas en escena, cuya aparatosidad no llega hasta Calderón.

Por lo demás, la fotografía es bellísima, y crea escenas de claroscuro que representan el arte pictórico barroco como ya se hiciera en Alatriste. Existen pasajes muy emotivos como cuando Lope entra por primera vez en el corral de comedias de Velázquez y experimenta la llamada del teatro o las escenas donde se describe la intimidad de su escritura voraz. También cuando le ofrece a Isabel una de las piezas de su escribanía como anillo de compromiso, como un símbolo que vinculase obra y vida. La imagen final, galopando camino del destierro es también muy simbólica. Como un nuevo Cid de la literatura, Lope volvería a la corte, engrandecida ya su figura para toda la eternidad.

4 comentarios:

Esmeralda Martí dijo...

Esta tarde lluviosa tengo previsto ir a ver la película. Con vuestro comentario, voy a disfrutarla más.
Besos.

Alfredo J. Ramos dijo...

Se agradecen estas precisiones, tan oportunas, para poner las cosas en su sitio. Y el tono profesoral (en el mejor sentido) de la entrada, de gran interés. A mi juicio, los "peros" de la película (cuya ambientación es espléndida y, en efecto, sacada de la pintura barroca: hay personajes de Velázquez corriendo de acá para allá) quizás no estriben tanto en su mayor o menor fidelidad a la historia (por exigencias del guión, ciertas licencias puede ser disculpables, siempre que no se mienta) como en su insuficiente desarrollo dramático, el tono monocorde del guión, algunos altibajos en las interpretaciones (me parece, por ejemplo, que Leonor Watling no está a la altura de su personaje en más de una escena) y, en general, el escaso dramatismo de la acción, quizás sacrificada (o compensada) por hermosas evocaciones de los versos del poeta que, si bien son válidas por sí mismas (cómo no, tratándose de Lope), no siempre están bien integradas en la acción. Me pareció, por ejemplo, que en el momento en que Alberto Ammann (gran actor, como demostró en Celda 112, y a buena altura aquí, aunque más irregular) recita el primer poema, su composición del personaje se resiente bastante. Sí me pareció magnífica la interpretación de Juan Diego como Jerónimo Velázquez, y muy notables las de Luis Tosar como Fray Bernardo (aunque con caracterización manifiestamente mejorable) y Antonio de la Torre como hermano de Lope. También Pilar López de Ayala logra emocionar. Y es verdad, como dices, que hay escenas de gran belleza y poder de evocación (los ambiente urbanos del Madrid de los corrales de Comedia, el frenesí del puerto de Lisboa...). Pero, en conjunto, ¿no te parece que este Lope sabe a poco? (quizás haya sido un error elegir sólo esos años de la vida del poeta). Y para finalizar, tomando pie de tu frase inicial, una pregunta (que naturalmente no tiene respuesta cierta, pero que invita a la divagación): ¿crees que a Lope le hubiera gustado la película? Un saludo, amigo.

Tisbe dijo...

De la película me quedo con la recreación de los ambientes de los corrales de comedias y de los momentos en que Lope escribe. Considero que son dos escenas bellísimas.
Ahora bien, me quedé con ganas de más. Quizás se podrían haber plasmado más años de vida del dramaturgo y mostrar en pantalla sus andanzas por Valencia y el enorme éxito que fue adquiriendo con sus obras de teatro hasta convertirse en el Fénix de los Ingenios.
En cualquier caso, se agradece este tipo de películas.

Píramo dijo...

Esmeralda, qué mejor que una tarde lluviosa para encerrarse al amparo de un cine. Un consejo, olvídate de mi artículo para ver la película. Disfrútala sólo como tal. Saludos.

Alfredo, muchas gracias por tan atinada crítica. Yo creo que la película adolece, como muy bien apunta usted, de tratar un espacio de tiempo de la vida del poeta excesivamente breve, que restringe la intensidad de la trama, por muy interesante que parezcan esos primeros avatares amorosos de Lope. Por eso, uno se queda con ganas de darle a la película una unidad que no tiene y que habría podido tener de completar la biografía hasta el final. Los versos que se intercalan en la película son más bien un guiño al público amante de Lope que ve le película, pero es verdad que se meten con calzador y que, en ocasiones, transmiten al guión un tufillo almibarado que no le hace bien a la cinta.

Tisbe, comparto tus impresiones, que ya he comentado al hilo de la crítica de nuestro amigo Alfredo. Sin embargo, ese final tiene también un no sé qué de grandeza en ciernes que me parece acertada.